¿Refuerzo positivo o negativo para los niños?

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Al igual que ocurre con otros aspectos, los extremos no son buenos, por lo que deberíamos buscar reforzar al niño positivamente, para reforzar su autoestima, pero si caer en excesos.

Cuando educamos a nuestros hijos pocas veces nos detenemos a pensar en la manera en la que lo estamos haciendo. ¿Estamos optando por un refuerzo positivo o negativo?

Postularnos por una u otra opción será muy importante, ya que cada una de ellas tiene sus partes buenas pero también malas.

Tener esto en cuenta al escoger entre un tipo de refuerzo será imprescindible para poder conseguir un equilibrio muy necesario.

Hoy veremos a qué nos referimos con refuerzo positivo o negativo, cómo influye esta elección en nuestros hijos y qué podemos hacer para cambiar determinadas actitudes nuestras que pueden estar perjudicándoles.

El refuerzo positivo o la técnica del ¡muy bien!

El refuerzo positivo, como bien su nombre indica, hace hincapié en todos aquellos aspectos, actitudes y resultados que tienen una consecuencia positiva.

Por ejemplo, si nuestro hijo aprueba un examen, si por él mismo ha decidido ayudarnos a limpiar o si ha sido generoso con un niño que ha conocido en el parque, como padres que optamos por este refuerzo, le decimos lo bien que está eso.

A algunos progenitores que no se encuentran muy familiarizados con esto debido a que en su infancia no lo recibieron les resulta raro darle importancia a algo positivo que ya el niño sabe que lo es.

No obstante, en esto estamos muy equivocados.

Un niño puede saber que lo que hace está bien, pero si no se lo decimos, se olvidará de ello, ya que incidiremos en otras cosas. Por eso, es importante que, si como padres no estamos habituados a esto, utilicemos la técnica del ¡muy bien!

Nuestro hijo ha hecho un examen y lo ha aprobado, digámosle “¡muy bien!”. Nuestro hijo ha hecho un resumen por primera vez y lo ha hecho bien, pues ¡muy bien!

La idea es que los niños sepan que van por el camino correcto. Pero, además, con esta técnica estamos incentivándolos a mejorar, a hacerlo cada vez mejor, mientras impulsamos su autoestima.

¿En qué errores podemos caer cuando utilizamos el refuerzo positivo? En hacer tanto énfasis en lo bueno que el niño crea que no hace nada mal y que, incluso, se sienta superior a los demás.

También, puede provocar que sea incapaz de tolerar la frustración por un trabajo mal hecho o una mala nota, debido a que está acostumbrado a que todo le salga bien.

Esto puede surgir cuando se prometen regalos si se saca determinada nota, por ejemplo.

Para esto, hay que lograr un equilibrio. El refuerzo positivo tiene que estar orientado al aprendizaje de los errores, a la superación de los obstáculos y a mantener una autoestima que esté en sus niveles adecuados (ni muy alta ni muy baja).

El refuerzo negativo o ¡lo haces todo mal!

Quizás todos nosotros estemos más familiarizados con el refuerzo negativo. Tal vez porque es el más fácil de llevar a cabo, ya que protestar y quejarnos se nos da extremadamente bien.

El refuerzo negativo, al contrario que el positivo, se encarga de señalar todo lo malo que hace el niño.

Es más, incluso si hace algo bien este tipo de refuerzo puede hacer que los padres busquen la negatividad donde no la hay.

 

Por ejemplo, un niño puede llegar a casa con un examen en el que ha sacado un 5 de nota. Si optásemos por el refuerzo positivo le diríamos “¡genial! Lo has hecho muy bien, pero puedes hacerlo aún mejor”.

En cambio con el refuerzo negativo afirmaríamos “esa es una pésima nota, deberías haber sacado un 9”.

  • La diferencia es abismal. Por una parte, intentamos que el niño tenga confianza en sí mismo para dar más de sí la próxima vez. En el otro caso, estamos minando su autoestima y haciéndole creer que es un inútil.
  • En el refuerzo negativo, además, suele utilizarse algo que todo deberíamos dejar de hacer y que es la manía de comparar a unos niños con otros.

“Deberías ser como Ramón”, “mira qué bien lo ha hecho Ana”, “así es como tendrías que haberlo hecho”…

  • Todo esto atenta contra la autoestima de los más pequeños aunque algunas personas puedan creer que lo que se está haciendo es impulsar a los niños a que sean mejores, a que den más de sí y a que superen sus limitaciones.

Tanto si optamos por el refuerzo positivo o negativo lo ideal sería darnos cuenta de los pros y los contras que supone elegir entre ellos y conseguir cierto equilibrio.

Eso sí, lo que nunca deberíamos hacer es fomentar a que los niños tengan una baja autoestima y crean que todo lo hacen mal. Esto es muy negativo y les causará muchos problemas en el futuro.

¿Qué tipo de refuerzo recibiste tú en tu infancia? ¿Tus padres optaron por el positivo o negativo? Esto influirá en el tipo de refuerzo que le brindes a tus hijos.

Fuente: mejorconsalud.com

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