Maricelmar Woodberry: “Ancestralmente se ha tenido miedo al poder creativo de la mujer”

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Maricelmar Woodberry supo desde niña, que lo suyo era dibujar y pintar. Durante muchos años su obra sólo fue apreciada por familiares y amigos; hasta que un día fue rescatada por la importante artista plástica guaireña, Nieves Helena de Rivero -ya fallecida-.

Desde entonces se ha dedicado a la pintura al óleo y al acrílico sobre tela o lienzo; así como sobre madera. Recientemente ha explorado la técnica mixta, integrando el yeso a su creación, además de incorporar el arte “origami” o “papiroflexia” – de origen japonés- donde utiliza materiales de reciclaje.

Entre los títulos de sus pinturas destacan: Emilio Boggio, Armando Reverón, Bailarina gitana, La pícara Tomasa, “Cacao: manjar de dioses”, Mar de un sueño, Bailarina clásica, La viuda bailaora, José María España (héroe preindependentista de Venezuela), Joaquina Sánchez de España y Sirena sobre la arena.

-La mujer es la constante expresión en su obra. ¿Por qué?

-A lo largo de la historia de la humanidad a la mujer siempre se le dificultó expresarse, no porque tuviera una discapacidad, sino porque era muy caro el precio que tenía que pagar si lo hacía; por esta razón es objeto de inspiración en mis obras a manera de reverencia y de reivindicación. También porque representa para mí el misterio de la vida, el milagro del amor y la espiritualidad. ¡No podría imaginarme un planeta sin mujeres!

-En tiempos donde los medios de comunicación muestran a la mujer de forma superficial, ¿qué significa comunicar escenas femeninas que rescatan las costumbres venezolanas, la tradición popular, lo místico y el ensueño?

-Tanto en la “época medieval y moderna”, la mujer primero fue vista como el propio diablo encarnado de quien había que huir. Después, como una perversa bruja. Y en la “época contemporánea”, “evolucionada, industrializada o tecnificada”; donde supuestamente se han superado cosas como la inquisición y el oscurantismo, es vista como algo peor: un vil objeto sexual. Ancestralmente se ha tenido miedo al poder creativo de la mujer, a su magia, a su amor natural, porque ella es dios, que es amor.

Maricelmar reside desde hace muchos años en el estado Vargas

¿Cuál es la técnica pictórica que emplearía para definir a la mujer venezolana, y por qué?

-Cualquier técnica plástica es buena. Como autodidacta la represento en un lienzo, o cualquier soporte de acuerdo a como me lo inspire la musa.

¿Qué mostraría como activista cultural a través del autorretrato?

-Nunca me he autorretratado, aunque me dicen que cuando pinto cada mujer, en ellas, soy yo misma.

Su papá fue topógrafo y también tuvo como hobby la pintura

¿De qué forma y color es el estado Vargas?

-La conformación geográfica regional no me hace captar ninguna figura en sí, como si se puede observar en el mapa de Italia, en su famosa bota, pero si quiero imaginarme algo, tomaría la forma de Vargas como una larga cabellera de un indio de perfil agitada por el viento.

En 2007 participó con su creación “Tibisay la católica”, en el Concurso  regional anual de pintura de la cámara de comercio de la Guaira, con artistas plásticos experimentados

Desde 2010 exhibe sus pinturas en exposiciones de artes visuales colectivas estadales, tales como: “Miradas del Bicentenario”: la historia contada desde el imaginario local

-¿Cómo siente a Reverón?

-Reverón para mí fue un señor que decidió vivir más en el mundo que imaginaba como perfecto; y por eso fue incomprendido. Los pintores entendemos ese mundo de magia divina porque no es irreal, existe.

Fuente: vargasaldia.com

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