El verdadero amor respeta tu pasado

65

El verdadero amor nos acepta como somos y no intenta hacernos cambiar. Tampoco nos recuerda errores del pasado ni nos juzga, sino que nos hace sentir pleno.

Cuando estamos ante el verdadero amor sabemos que nada de lo que haya ocurrido en el pasado puede empañar el presente. En el momento en el que esto no ocurre, tenemos que detenernos, pues podemos estar dañando nuestra relación de pareja.

Muchas parejas tienen el ojo siempre puesto en lo que ha ocurrido en el pasado. Puede que en un pasado donde aún no hayan estado juntas, o sí.

La cuestión es que esto deriva en una serie de acciones que terminan deteriorando la relación. Hoy veremos algunas de ellas y descubriremos cómo esto no es verdadero amor.

Tú no eres tu pasado, eres tu presente

Si hay algo que se debe tener en cuenta en toda relación es que los errores y equivocaciones que un miembro de la pareja haya podido cometer se quedan en el pasado.

Todos hemos errado en algún momento y lo natural es que hayamos aprendido de ello. Por eso, en nuestro presente no hay cabida para algo que ya no existe, que forma parte de un tiempo ya lejano.

Sin embargo, cuando en nuestra relación tenemos el pasado muy a la vista, puede suceder una de las cosas que más dañan una relación de pareja: utilizar el pasado para echarle cosas en cara a la otra persona.

¿Cuántas veces en una discusión no se nos ha ocurrido decir cosas como “no te acuerdas de que tú también lo hiciste” o “has olvidado que en su momento tú me hiciste daño”?

Utilizamos lo que sabemos sobre la otra persona o aquello que hemos vivido con ella en su momento como una manera de defendernos o justificarnos en una discusión.

Sin embargo, esto daña la relación, ¡es un juego sucio!

¿Verdad que en su momento perdonamos y nos esforzamos por seguir una relación libre de todo rencor? ¿Qué hacemos ahora trayendo al presente algo que se quedó en el pasado?

El amor verdadero no critica lo que has sido

El amor verdadero jamás criticará ni juzgará tu pasado, porque si así lo hace, si siempre te lo está recordando, quizás esté intentando manipularte y humillarte.

Hay muchas personas que lanzan frases sobre “es por tu bien”, “si me hicieras caso”, “tendrías que cambiar”, “así no vas a ninguna parte”, demostrando que no aceptan plenamente a su pareja.

Cuando existe verdadero amor, también existe aceptación plena. Pues no podemos querer cambiar al otro y mucho menos recordarle lo que en su momento hizo.

En ocasiones, sufrir dependencia emocional puede impedirnos ver todo esto. También, si estamos ante un experto manipulador y dominador.

Algunas personas tienen una máscara que está tan bien trabajada que el enamoramiento puede impedir que veamos con claridad.

Para resolver esto es necesario que respondamos a algunas preguntas: ¿me siento avergonzado de ser como soy?, ¿deseo ser como mi pareja quiere?, ¿me siento mal con lo que me dice?

 

Si la respuesta es sí, esto no es verdadero amor, es otra cosa.

El verdadero amor no duele

La única manera de identificar si estamos ante el verdadero amor o no es ver si este nos está doliendo o no. Nos estamos refiriendo a que si te llena de preocupaciones, te estresa, te hace infeliz, te pone tenso…

El verdadero amor requiere de un determinado esfuerzo para cultivarlo, regarlo y mantenerlo. No obstante, este esfuerzo no tiene que convertirse en una tortura que nos haga daño.

En el momento en el que esto suceda tenemos que analizar la situación. Quizás nos estén maltratando psicológicamente y no nos hayamos dado cuenta. Tal vez, nuestra pareja nos esté manipulando.

A veces es difícil aceptar que la persona que más queremos no nos acepta, juzga nuestro pasado, nos critica por ello y nos insta a cambiar para convertirnos en lo que desea.

Abrir los ojos, no hacer caso omiso a esa sensación de malestar que se hace presente y observar la situación como si de un espectador nos tratásemos nos ayudará.

Porque el amor verdadero nos llena de dicha y felicidad, no de dolor y malestar.

Fuente: mejorconsalud.com

No hay comentarios

Dejar respuesta