De Paseo por el Club Camurí Grande

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(V.I. Edición #17) Hay muchos motivos para sentirse orgulloso de pertenecer al Club Camurí Grande: sus hermosas instalaciones, su ambiente sofisticado, su privilegiada bahía, las vistas que ofrecen las áreas residenciales, la espectacularidad de sus jardines y la cordialidad de su gente.

El progreso vertiginoso de los últimos años había dado a Caracas todas las ventajas de una ciudad moderna, pero también con todos sus inconvenientes. La agitación, el ruido, eran sólo algunas de las dificultades con que tropezamos diariamente, perturbando la serenidad espiritual. Conscientes de esta necesidad, un grupo de hombres con certera visión, planificaron y pusieron en marcha el Proyecto del Club Camurí Grande, el cual quedó oficialmente fundado el 22 de Diciembre de 1958.  En Camurí Grande la naturaleza ha sido totalmente pródiga. Las amplias playas se transforman a pocos metros tierra adentro, en un hermoso bosque con gran variedad de árboles.

La adquisición de parte de los terrenos de la vieja Hacienda Camurí Grande fue el primero de una larga serie de pasos que, con inteligencia preclara un grupo de empresarios venezolanos decididos a desarrollar un centro de recreo y esparcimiento que trascendiera en el tiempo.  La Casa Club fue proyectada por los arquitectos Miguel Carpio y Rodríguez Delfino, de la cual se conservó un sorprendido y arqueado pez espada. El Pabellón Náutico fue idea de Montoya y desarrollada por el arquitecto José Miguel Galia.

Desde el comienzo se han escogido para Directivos del Club, a personas dedicadas y preocupadas que lo han llevado a la exitosa situación de hoy y a poder celebrar más de cincuenta y cinco años de existencia.

El Club Camurí Grande es una Asociación Civil con personalidad jurídica que tiene como objeto proporcionar a sus miembros un centro de recreo y esparcimiento. Cuenta con edificios y bungalows residenciales, instalaciones deportivas y áreas de  solaz como auditorio, jardines y piscinas adecuados a tales fines.

El CCG fomenta la práctica de deportes náuticos tales como Kayak, Stand Up  Paddle, Surf y Windsurf. Asimismo, tiene a su cargo la administración de los bienes y servicios comunes relacionados con las propiedades que sus miembros poseen en las zonas inmediatas.

UN CLUB CON GRANDES POTENCIALIDADES

Hay tantos motivos para sentirse orgulloso de pertenecer al Club Camurí Grande: sus hermosas instalaciones, ciones, su ambiente sofisticado, su privilegiada bahía, las vistas que ofrecen las áreas residenciales, la espectacularidad de sus jardines, la cordialidad de su gente.

El Club con más de 55 años de funcionamiento ha sido un ejemplo de conservación, y la ocasión es más que propicia para recordar a los fundadores, pioneros que supieron reconocerlas potencialidades que ofrecía un estrecho terreno de cara al mar, situado en el extremo este del estado Vargas; también a los líderes que, desde finales de la década de los 50 y hasta nuestros días, han conducido con inteligencia y prudencia admirables, los destinos de una gran familia empeñada en contar con un rincón privilegiado para el descanso, el encuentro, la vida.

Alfredo Rodríguez, Juan Andrés Vegas, Diego Carbonell, José Miguel Galia, Américo Faillace, Leopoldo Martínez, Gustavo Legorburu, Eduardo Robles Piquer (RAS) y la Oficina Técnica Bernardo Nouel, grandes proyectistas de las obras que hoy conforman el Club Camurí Grande. Víctor Montoya, Miguel Sucre, René Finol, Diego Ibarra, Pedro Rodríguez, Oscar Loynaz, Julio Otaola, José Melich, Manuel Arcay, Héctor Grisanti, Carlos Obregón, Luis Chapellín y Oscar Zamora, líderes de los primeros años de vida del Club.

INSTALACIONES Y RINCONES DEL CLUB

La Bahía es un espacio vital del club, en ella, las opciones de ocio y esparcimiento son diversas: asolearse, caminar, darse un buen masaje, hacer kayaking y paddle surfing, practicar hobie cat, jugar paletas, leer a la sombra de un uvero de playa, esperara llegar el ocaso.

El desarrollo de la Casa Club, los Espigones, el Pabellón Náutico, el Auditorio, las Ccabañas y los Edificios supuso un gran reto. Sin embargo, la reconstrucción del club a raíz del deslave de 1999 y la vaguada de 2005 representó un desafío mayor. Por fortuna, ni los socios fundadores ni los que se incorporaron después se amilanaron ante la complejidad de cada proyecto, tampoco ante la responsabilidad que supuso recuperar y adecuar las instalaciones en un tiempo marcado por la tensión social y la incertidumbre.

Podría decirse que la piscina y sus adyacencias son el corazón del club. En ellas todo un mundo de experiencias cobra vida cada fin de semana, cada temporada. Las más tiernas y dulzonas son, sin lugar a dudas, las protagonizadas por los pequeños que acuden presurosos a sus clases de natación.

El Jardín de la Virgen es un céntrico vergel rodeado de árboles espléndidos y arbustos en flor. Presidido por una imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa, es un lugar sereno, ideal para entregarse a la oración.

Las Cabañas y los Bungalows emergen de entre los jardines. Parece que buscasen el sol de la mañana, la brisa temprana, el canto del conoto y la risa de los niños.

La Oferta Gastronómica en el club es de lo más variada. Desayunos y comida rápida en Fuente de Soda, bebidas varias y tentempiés en Los Cocos, platillos con sabor a mar en Pabellón Náutico o Las Terrazas y lo mejor de la cocina internacional en el restaurante Aguja Azul.

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