CÚRATE CON LA LUNA

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El Estado natural del cuerpo es el equilibrio, y por lo tanto, la salud. Para poder disfrutar de este estado permanentemente solo necesitamos respetar los ritmos de nuestro cuerpo y comprender de qué forma estos cambian y se adaptan a las estaciones y a la naturaleza.
Si nos mantenemos alerta a las señales que nuestro organismo nos envía, mediante la observación de sus síntomas seremos capaces de descubrir las causas de cualquier problema y podremos cambiarlas. Por otra parte, nuestro rendimiento en las diferentes áreas de la vida no puede mantenerse a tope constantemente. De vez en cuando, necesitamos un descanso, una cura depurativa, una especie de revisión que nos ponga a punto y en forma para volver a funcionar a pleno rendimiento. Es normal, toda actividad conlleva un desgaste. La Luna es la responsable de estos altibajos cíclicos y la que indica que tipo de cuidados y hábitos son los más adecuados para vivir en armonía con nuestras necesidades y con el cosmos.
Según una antigua tradición de origen caldeo – y más tarde también puesta en práctica por egipcios y griegos -, cuando la Luna se encuentra en cada uno de los signos del Zodiaco, activa las zonas del cuerpo que le corresponden a este.
Observa las partes que rige cada signo y aprovecha los días que la Luna lo visita para prodigar cuidados que potencien el bienestar de estas zonas del cuerpo. Y evita realizar esfuerzos en los que se vean afectadas estas mismas zonas. Para bien y para mal, el paso de la Luna por cada signo aumenta la sensibilidad de los órganos implicados.
ARIES
Zonas sensibles: La parte superior de la cabeza: cráneo, cerebro, mandíbula superior, los ojos, los huesos de la cara, los músculos en general, la glándula pineal, y las arterias de la cabeza y del cerebro.
Enfermedades típicas: La migraña y la fiebre. Neuralgia y desmayos.
TAURO
Zonas sensibles: Cuello, garganta, laringe, barbilla, mandíbula inferior, oídos, lengua, paladar, labios, orejas, cerebelo, vértebras cervicales, vena yugular, amígdalas y tiroides.
Enfermedades típicas: Laringitis, otitis, inflamación de garganta, gota, y amigdalitis.
GEMINIS
Zonas sensibles: Hombros, brazos, manos, dedos, costillas superiores, bronquios, pulmones, vías respiratorias, tráquea, timo, sistema nervioso y capilar.
Enfermedades típicas: Bronquitis, asma, tos, catarros, accidentes en los brazos.
CANCER
Zonas sensibles: Aparato digestivo, costillas, esternón, matriz, páncreas, glóbulos superiores del hígado, diafragma y pechos.
Enfermedades típicas: Alteraciones gástricas, acidez y obesidad.
LEO
Zonas sensibles: Corazón, parte superior de la espalda, bazo, columna vertebral y aorta.
Enfermedades típicas: Dolor de espalda y alteraciones cardiacas.
VIRGO
Zonas sensibles: Intestinos, abdomen, nervios dorsales inferiores y lóbulo inferior del hígado.
Enfermedades típicas: Alteraciones e infecciones intestinales, indigestión y cólicos.
 
LIBRA
Zonas sensibles: Riñones, región lumbar, glándulas renales, nervios lumbares.
Enfermedades típicas: Dolencias en los riñones, lumbago y accesos.
ESCORPION
Zonas sensibles: Órganos sexuales, vejiga, cerviz, nariz, pubis, ano, sistema genito-urinario, próstata.
Enfermedades típicas: Alteraciones de los órganos genitales o del sistema urinario y hemorroides.
SAGITARIO
Zonas sensibles: Caderas, muslos, pelvis, coxis, fémures, huesos iliacos, isquiones, sacro, hígado, nervio ciático y sistema arterial.
Enfermedades típicas: Hepatitis, lesiones de cadera y muslos, ciática y parálisis.
CAPRICORNIO
Zonas sensibles: Huesos, rodillas, piel, uñas y cabello.
Enfermedades típicas: Reumatismo, problemas de piel, lesiones en las rodillas.
ACUARIO
Zonas sensibles: Tobillos, pantorrillas, espinillas, tibias, peronés, tendones de Aquiles y sistema circulatorio.
Enfermedades típicas: Lesiones en tobillos, varices, mala circulación, enfermedades de la sangre y palpitaciones.
PISCIS
Zonas sensibles: Pies, sistema linfático y glándula pituitaria.
Enfermedades típicas: Juanetes, sabañones, problemas de drogas y con la bebida, diagnósticos complicados e inciertos, enfermedades psicosomáticas, alteraciones glandulares y linfáticas.

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